El viaje del aceite de oliva

1. Cuidamos el olivar

Todo comienza en el olivar. Andalucía es la mayor región productora del mundo, con más de 1,5 millones de hectáreas dedicadas a este cultivo. Muchos olivos tienen siglos de vida, por eso se cuida el suelo, se protege cada árbol y se atienden sus necesidades a lo largo del año. La calidad del aceite comienza en la tierra

2. Recolectamos las aceitunas

La cosecha comienza en otoño. Se busca el momento exacto de maduración: ni demasiado verde, ni demasiado madura. Se combinan métodos tradicionales, como el vareo manual, con maquinaria moderna que sacude las ramas suavemente. Cuanto más rápida es la recolección, mejor será la calidad del aceite.

3. Las trasladamos al molino

Una vez recogidas, las aceitunas se transportan rápidamente al molino. El tiempo es clave: si se espera demasiado, las aceitunas fermentan y el aceite pierde calidad. Por eso, durante la campaña, los molinos trabajan sin descanso.

4. Limpieza

Antes de molerlas, las aceitunas se limpian a fondo. Se eliminan hojas, ramas, piedras y polvo. Solo el fruto limpio sigue adelante. Este paso, aunque sencillo, es esencial para obtener un aceite puro y fresco.

5. Molturación de las aceitunas

La molturación consiste en triturar la aceituna entera, hasta formar una pasta espesa. En los molinos modernos se utilizan molinos de acero inoxidable, aunque antiguamente se usaban grandes piedras de granito. Esta pasta es la base del aceite.

6. Extraemos el aceite

A partir de esa pasta, el aceite se extrae por centrifugación. La máquina separa el aceite del agua y de los restos sólidos, sin añadir calor ni productos químicos. Así se obtiene un aceite virgen extra: puro, natural y lleno de sabor.

7. Conservamos todas sus cualidades

El aceite recién extraído se guarda en tanques de acero inoxidable, protegidos de la luz y el aire. Así se conservan intactos su sabor, su aroma y sus propiedades saludables. Variedades como la picual o la hojiblanca aportan estabilidad y carácter únicos.

8. Cata y clasificación del aceite

Por último, llega la cata. Expertos analizan aroma, sabor y textura. Para llamarse ‘virgen extra’, el aceite debe ser impecable y presentar atributos positivos como frutado, amargo o picante natural. Cada aceite tiene su personalidad, como un buen vino.

Así elaboramos nuestros aceites, cuidando cada detalle para llevar hasta tu cocina toda la esencia del olivar.

9. Envasado y trazabilidad

Envasamos nuestros aceites cuidando cada detalle y siguiendo los máximos estándares de calidad y seguridad alimentaria avalados por certificaciones internacionales como IFS y BRC+. Así conseguimos que lleguen a tu mesa conservando todo su sabor, su aroma y sus mejores cualidades.

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